Bastet, originaria de la ciudad de Bubastis, era guardiana de la casa, feroz como defensora de sus hijos y representaba al amor maternal, la abundancia y también le decían señora del placer. Era la diosa de la música y la danza. Bastet es uno de los dioses más antiguos del panteón egipcio. Desde el Imperio Antiguo, es la madre del rey, al que ayuda y protege para alcanzar el cielo. Está representada por una gata o mujer con cabeza de gata.
Su nombre significa "La de los vasos de ungüentos" (estos vasos tienen por nombre BAS jeroglífico al que se le añade el femenino “t” para referirse a la diosa).
Era protectora de los gatos y, por lo tanto, enemiga de las serpientes, fundamentalmente de Apofis.
Se muestra como una diosa pacífica, pero cuando se enfada se transforma en una mujer con cabeza de leona, asimilándose a la diosa Sejmet.
Algunas veces aparece como hija de Ra o Atum, tomando como madre a Hathor o a Tefnut. En otras ocasiones, forma tríada con Atum o Mahes “El León de Mirada Feroz” como esposos, y con Horhekenu como hijo.
Su culto fue tan importante que en sus templos se criaron gatos que eran su representación, y a la muerte de éstos, eran cuidadosamente momificados enterrándolos en tumbas específicas para ellos. Encontramos algunas necrópolis de este tipo en Bubastis, Saqqara, Tanis, Beni Hassan y Tebas.
En el Antiguo Egipto, matar a un gato era penado con la muerte. Cuando los gatos morían, las familias se afeitaban las cejas para mostrar el luto.
Era tal el respeto que los egipcios tenían a sus gatos que un militar persa tomó una ciudad egipcia, escudando a su ejercito con gatos. Ante el temor de lastimar a los gatos, los egipcios no los atacaron.
En 1890 fueron halladas en la ciudad de Bubastis (Beni Hasan) amplias necrópolis con más de 300.000 momias de gatos. Estas momias de gatos, perfectamente conservadas durante siglos (unas 20 toneladas), fueron trasladadas a Alejandría y, después de machacarlas, el polvo resultante fue vendido a Inglaterra, como abono, a razón de 4 libras la tonelada.